París: Manifestación salvaje del 14.04.16

Relato del 14 de abril: cuando se contiene demasiado la rabia, termina por estallar tal como debe ser.

Deambular de la mañana a la noche, gas, acción, suspense, risas de buena gana.

A las 11 horas, dos citas simultáneas se unieron en la plaza de la República. Una treintena de personas fueron a bloquear la entrada del Mcdonald’s ubicado en la plaza, durante una hora al menos (en plan de « bloqueemos la economía »). Mientras tanto, una manifestación de estudiantes de liceos salió de la plaza en dirección a la estación del Este.

En un ambiente bastante relajado pesar de la presencia policial cada vez más opresiva a con el paso de los días, cerca de 2 000 personas (“alumnos y alumnas de institutos de segunda enseñanza, estudiantes, asalariados y asalariadas todos juntos vamos a ganar « ) marcharon gritando  » ¡París, en pie, sublévate!  » y consignas contra la policía (y otras estupendas como « no no no a tu reforma de bidón, sí sí sí a la revolución »). Intentos sin demasiada convicción de ocupar las estaciones del Este y después del Norte, demasiados policías por todas partes, pero al menos se arrojaron huevos y proyectiles diversos y se pusieron etiquetas a lo largo del recorrido, que después de las estaciones nos lleva a Barbès antes de llegar al bulevar de la Chapelle hasta la plaza de Stalingrado, donde más policías nos estaban esperando… Después de haber gaseado aquí y allá a lo largo de la manifestación, los policías acorralaron definitivamente a una buena parte de los manifestantes en la esquina de las calles Bourret y Jean-Jaurès.

Después de varios intentos colectivos de romper el cerco y de respuestas policiales a base de gases, el cerco se abrió finalmente en torno a las 14 h, y la manifestación de la tarde salió con todo el mundo, es decir, no tanta gente… Tal vez de 3 000 a 5000 personas, un gran cortejo autónomo en cabeza (muchos alumnos y alumnas de instituto, pero también un montón de adultos, estudiantes, desempleados, asalariados, etc.) Y detrás un cortejo de estudiantes y pequeños cortejos sindicales (CGT, FO, etc.). Los policías antidisturbios eran muy numerosos y enmarcaban toda la cabeza de la manifestación hasta bastante detrás… Cuando la manifestación debía ir hasta la plaza de la Bastilla, los policías comenzaron a presionar más en la entrada de la plaza de la República. Encuadrados y aparcados en el camino, comenzaron a gasear masivamente a la entrada del boulevard del Templo. El movimiento de multitud clásica nos enfrentó a un cordón de servicio de orden que parecía mixto de estudiantes / sindicalistas / alumnos de instituto cogidos del brazo. Afortunadamente, nuestro instinto de supervivencia que nos acerca al animal nos procuró los gestos que salvan: patadas bien colocadas en las espinillas. El paso abierto, por fin, pudimos encontrar el aire normalmente contaminado para llenar nuestros pulmones.

Los polis nos presionaron en varias ocasiones a golpes de porras en la plaza, granadas en medio de la multitud y gas lacrimógeno a gogo. Hubo bastantes heridos en ese momento. La protesta se disuelve en la confusión, los manifestantes abren una brecha en la red policial en el interior de la plaza, todo el mundo se precipita corriendo. En la plaza hay todavía algunos enfrentamientos con la policía, esta vez más equilibrados (por así decirlo) la plaza recibió su dosis de gas lacrimógeno, en un momento en que los de la « noche en pie » estaban totalmente ausentes (¡era demasiado temprano!).

El ambiente decae poco a poco, ¡pero el día estaba lejos de haber terminado!

¡Noche en pie, al pie de la letra, una vez más!

A las 21 horas, nos atiborramos de presidente-braga en la tele en la plaza de la República. Nos encantaría evitar eso, pero al menos ya no llueve. Dos horas antes, algunos grupos fueron hacia el comissaria central del 14° distrito para apoyar a las amigas y amigos detenidos. Al mismo tiempo, otros grupos giraban alrededor del Trocadero que se parecía todavía más al Mordor que de costumbre, informe a los rebaños de orcos que patrullaban babeando por los alrededores, la porra aún ensangrentada de su glorioso día al servicio del Orden (la intervención televisiva de François Hollande se desarrollaba no lejos de allí, en el Museo del Hombre todo renovado).

A las 22 horas en la República, el tradicional humo-de-protesta se enciende. Damos dos o tres vueltas a la plaza como de costumbre para tomar impulso, y hop, nos vamos de manifestación salvaje. Hace ya un montón de veces que hacemos esto, ¡pero cada vez nos reímos más que la vez anterior! La gente grita direcciones completamente opuestas y al mismo tiempo a todo el mundo le da igual, porque como dice el filósofo « ¡somos muchos, hacemos lo que queremos! « (« ¡vamos al Eliseo!  »  » ¡No, a la asamblea!  » « ¡al ministerio! « … Da la impresión de estar en un curso de educación cívica). Se intenta el boulevard Saint-Martin, pero los playmobil antidisturbios se ponen en posición antes que nosotros, bloqueando el bulevar. Así que nos olvidamos por completo de ir allí y damos la vuelta. ¿Por qué no el bulevar Magenta? Visto que allí no hay polis como por la tarde, nos decimos que nos gustaría recordar a todo ese montón de agencias de trabajo temporal que todo el mundo odia el trabajo. Pero los jodidos con armadura siguen siendo más rápidos y nos vuelven a bloquear tirando todo lo que les queda, sólido, explosivo y gaseoso, y seguimos en la mierda. De repente pasamos por la calle Léon Jouhaux, y ahí nos damos vuelta y somos cientos. Y odiamos a la policía. Y luego pasamos por las aduanas, y la cámara de comercio. Y odiamos a las aduanas, y el comercio, por eso se les deja una nota con la pluma de nuestros adoquines en sus sucios ventanales (que son, dicho sea de paso, mucho menos sólidos que los de los bancos).

Lamentablemente, un camión sonorizado se perdió en nuestra manifestación salvaje y sigue repitiendo las mismas consignas que han hecho fosilizarse a toda la clase sindical desde hace demasiados años  » bla bla bla en los bolsillos de la patronal, todos juntos, sí, sí, y tutti cuanti « . Encontramos pronto el desfile pasando por el puente peatonal sobre el canal. « no te preocupes, el camión dará la vuelta ». No se le volvió a ver nunca. Bien.
A partir de ahí, es realmente el saqueo. Todos los blancos un poco interesantes son atacadas, hotel Ibis, U express, galerías de arte o cosas de burgueses colgadas que no se comprende muy bien lo que son pero que merecen los golpes, y los bolsillos se llenan de botellas en cada contenedor de vidrio que encontramos. Se duda un poco en cada encrucijada sobre a dónde ir, pero llegamos en todo caso a tomar decisiones con la suficiente rapidez y no tardamos demasiado.

Confieso que, en el 110 de la avenida de Jemmapes, como es un Franprix y con los estudiantes de Bergson habíamos encontrado interesante saquear los Franprix, nos hemos ensañado un poco con los ventanales, que se han caído un poco, y hemos entrado un poco dentro, y hemos robado un poco todo lo que pudimos coger, y hemos arruinado un poco lo que no se podía coger. Sobre todo, nos divertimos bastante, y no nos hemos ensañado con las cajas porque sabemos que les quitan el dinero todas las noches (pero se nos pasó por la cabeza). Balance, el reducto de Franprix por la noche es un poco más caliente que durante el día, pero eso se hace.

Hop hop, seguimos por la avenida de Jemmapes, pasamos delante/sobre el instituto, el truco del ayuntamiento para los jóvenes que joden al ayuntamiento. Las luces apuntan a lo lejos de frente, así que bifurcamos (recordamos el cerco de varias horas en la COP21, así que nos largamos pronto).

Aquí está el Hospital Saint-Louis, no hay gran cosa, pero aun así hay unos cuantos Autolibs. Bueno, el Autolib es un maldito carricoche para burgueses producido y dirigido por Bolloré, esas son suficientes razones para darles golpes. De pronto creo que alguien no ha olvidado ese rincón. Y entre dos podemos relajarnos un poco, no se ven más azules.

Para dar un poco idea del ambiente, allí donde el aperitivo en casa de Valls (el pasado 9 de abril) ciertos ciudadanos y ciudadanas abucheaban a los revoltosos y revoltosas que daban golpes con alegría a los Bancos y compañías de seguros, este jueves por la noche, los aplausos sucedían a los gritos de alegría de unas y otros a cada nuevo golpe de martillo. ¿Quién nunca quiso romper algo en la calle? Esta calle tan asquerosa en esta ciudad tan asquerosa. Llena de dinero y de burgueses. Los polis recurrirán al truco del « grupo de gamberros bla, bla, bla ». Pero los cientos que éramos sabemos muy bien el ambiente que había en esta protesta. La alegría que libera, la sensación de retomar la calle, y tal vez incluso la propia vida, si uno es poeta.

En fin, esto continúa. Se escribe rápido, porque tenemos a los polis en el culo, no se trata tampoco de andar. De pronto vacilaciones, cruces, problemas de orientación de quienes quieren a toda costa hacernos volver con los policías cuando nos lo estamos pasando tan bien sin ellos, pero la vista de una oficina de empleo reconcilia a todo el mundo. Así que la calle Vicq d’Azir. « Toma, come, espero que no tendré mi cita mañana con esa consejera de muerte que no hace nada más que querer atraparme para cortarme las alas », Parecían decir algún@s.

Llegamos al Bulevar de la Villette, y giramos a la izquierda. Hay que decir en este momento, no lo vamos a repetir cada vez, pero cada vez que vemos un Autolib, bim bim, en cuanto vemos un anuncio / parada de autobuses, bim bim, banco, agencia immobiliaria, bim bim, tan pronto como vemos un contenedor de vidrio, boum badaboum. Subimos por la avenida Mathurin Moreau desde la plaza del Coronel Fabien, los letreros guían nuestra trayectoria errática. Sociedad General, y sobre todo el concesionario Jaguar (y el Ford también, pero hemos golpeado más en Jaguar). En realidad un jaguar suena fuerte, pero los cristales que esconden los bellos carricoches que no compraremos nunca, no son tan fuertes. De pronto se hacen grandes agujeros. Y se arrojan cosas en los agujeros. O se entra en el concesionario para dar golpes a esos bonitos carricoches que empiezan a ser mucho menos bonitos.

Ahí, francamente, estamos más bien como patatas calientes, así que intentamos ir al ayuntamiento del siglo XIX. Pasamos por la calle del liceo Bergson; representa a los jóvenes que no se dejan hacer y que comen del centro en el recreo! En el ayuntamiento hay menos fiesta ahora. Como una docena de carricoches de la brigada nocturna, los negros cristales ahumados con el escrito « POLICÍA » en blanco a los lados, que ruedan en hilera de modo insignificante haciendo sonar todas las sirenas, parada de emergencia, boum flashballs que vuelan en todas direcciones. Por eso aquí se corre un poco. Después nos dispersamos, esperamos que nadie haya sido detenido, y si no, todo les irá bien.

Lo que fue realmente formidabe en esta manifestación, es que hemos actuado conforme a lo que teníamos, a lo que queríamos, y a lo que éramos capaces. Juntos. Sin crisparnos por tácticas y fetiches. Sin enfadarnos por mierda. Sin distinguir las capuchas de las caras en este baile de máscaras.
Ohé ohé !

Enamoradas y enamorados del desorden

 

[traduction reçue par mail]

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