Algunas reflexiones sobre los ataques de antenas

Este texto va dirigido a personas que apoyan o practican el ataque.
Pretende ser una reflexión más global acerca de la selección de objetivos.
No pretende aportar ideas nuevas o soluciones geniales, sino que intenta hacer un pequeño punto e incluso se atreve a mirar más lejos.

Pequeños agujeros

Ver un aumento en la práctica de quemar antenas o fibra óptica (y el ataque en general, por cierto) me hace profundamente feliz. Ahora que la proliferación parece haber retrocedido un poco, creo que podría ser interesante para nosotros empezar a pensar más en frío. Los ataques a las antenas de retransmisión no son nuevos, los hemos visto regularmente durante muchos años. Si en estos últimos años hemos visto cómo se intensificaba el ritmo (al menos en Francia), la explosión de los últimos meses ha sido realmente impresionante. ¿En cuanto a lo que queda de él? Experiencias individuales, sin duda. Nuevas complicidades creadas, me imagino. Pero sobre todo nuevas posibilidades, espero. Porque estos agujeros en la red de la red son tan irregulares y dispersos (salvo algunas excepciones de ataques coordinados en París o Grenoble, pero vuelvo a eso más tarde) que se reparan en unas pocas horas, o unos pocos días en el mejor de los casos. Porque el punto débil de estas famosas antenas es también su punto fuerte. Son vulnerables, incluso para grupos muy pequeños con un equipo promedio, pero también son muy fáciles de reemplazar. Si el efecto es inmediato (el teléfono funciona o no funciona), en la gran mayoría de los casos la red está tan bien engranada que otra antena toma el control directamente (de ahí su nombre) y no se ve la diferencia a nivel del servicio. A pesar de todo el empeño, ¿qué representan 50 antenas frente a las 30.000 repartidas a lo largo del territorio? ¿Derrotista?. No lo creo.

Otra mirada

Podemos enfocar las cosas de otra manera. El hecho de que todo el territorio (y la gran mayoría del mundo para el caso) esté cubierto no significa que no haya nada más que hacer, sino que podemos atacar en todas partes. Ya sea en un área donde pasas tiempo aprendiendo a interactuar y a moverte discretamente, o más lejos para cubrir tu rastro pensando en diferentes maneras de desplazarte distancias mayores de forma anónima.

De la misma manera podemos mirar a nuestro movimiento (pongo, de manera simplificada, a todxs aquellxs que el deseo de libertad les empuja al ataque sin mediaciones) y a su mayor debilidad (en mi opinión): la falta total de organización a escala media/grande. Veámoslo de otra manera. No tener un grupo centralizado de toma de decisiones, no tener un líder, estar disperso, incluso estar en desacuerdo en varios puntos es quizás nuestra mejor arma contra la represión. Es mucho más difícil para nuestros enemigos entender quién quiere qué, quién dice qué, y sobre todo quién hace qué! (Yo mismo a menudo me pierdo en él). En caso de arresto, tampoco podré entregar a gente que nunca he visto.
Así que mantengamos nuestra sana desconfianza en todo lo que pueda parecerse a la autoridad, pero no dejemos de pensar en cómo podríamos organizarnos de forma más amplia: llamamientos a campañas de ataque, compartir conocimientos y prácticas sobre el papel, textos de debates entre nosotros, algunas reuniones informales con mucha reflexión sobre la seguridad, pequeños grupos de reflexión en lugar de grandes AG, favorecer la reunión de un contacto que represente a otras personas en lugar de encuentros con muchxs, …

Volviendo a sus antenas, si la idea de que el ataque se reproduzca y se comparta cuando es simple y comprensible sigue siendo para mí un dulce sueño (o una ideología en algunos casos (1)), estos objetivos siguen siendo muy interesantes para nosotrxs, porque más accesibles en términos de material (aislados, con poca o ninguna protección) y por lo tanto más fáciles para lanzarse, y trabajar con otrxs compañerxs, aprendiendo a reconocer territorios, compartiendo prácticas y rompiendo el mito de que atacar sigue siendo un asunto de especialistas sobre-entrenados y sobre-equipados. Así que necesitamos estos objetivos. Pero para ir más allá de ellos.

Ir mas allá

Y precisamente las posibilidades: Ya sea en París durante el confinamiento (2) o en Grenoble algunas decenas de días después (3) el paso me parece cruzado al pasar de un objetivo de poco valor estratégico (porque es fácilmente reemplazable) a objetivos múltiples que una vez coordinados aumentan mucho la eficacia del ataque. Ya sea que se trate de las 100.000 personas privadas de Internet y teléfono en París, o en Grenoble, donde nos enteramos de que una antena más habría cortado toda la red de la metrópoli (4). No es que la receta sea nueva, pero me parece muy emocionante que nos permitamos pensar en ello, hacerlo, coordinar, golpear simultáneamente y desaparecer. Es el paso adelante de lo que se puede amalgamar con alguna práctica de conflicto de baja intensidad y lo que podría convertirse en un conflicto más abierto. Dado el giro que están tomando las cosas con, por un lado, un sistema totalmente tecnológico sobrecontrolado y, por otro lado, la destrucción cada vez más virulenta de lo nos atrevimos a llamar naturaleza sólo recientemente, creo sinceramente que se nos está acabando el tiempo. Ya no hay tiempo para esperar que un enésimo movimiento social se vuelva incontrolable si se rompen suficientes escaparates; o para esperar que a fuerza de pequeños ejemplos de sabotaje difuso, una masa cada vez más servil se transforme en una masa furiosa. El hecho de no tener más tiempo no significa para mí precipitarme detrás de cada emergencia (climática o social), ni seguir el flujo cada vez más rápido de la red, estar “presente” para hacer “contra-información”. No. Significa planificar operaciones que tengan sentido, atreverse a pensar en términos de estrategia. Con nuestras temporalidades y no las del poder. Especialmente desde que el sistema ha pasado por una “crisis”. Y me parece obvio, sin hacer de profeta, que habrá otras, de las que tenemos todo el interés en sacar provecho. Y tal vez ya podemos sacar algunas preguntas/conclusiones de lo que ha sucedido.

Saber dónde ir durante el confinamiento, con quién. Recordando quién abrió su puerta y quién la dejó cerrada. Si hubieras acumulado material ofensivo antes de que las tiendas cerraran. Si te hubieras olvidado de cosas. Si tuvieras una forma de desplazarte para evitar los controles. Qué bien sabes funcionar y organizarte sin el teléfono, sin internet si la red se cae (momentáneamente o un poco más,… ).

Elegir los objetivos

Ya sea fibra o redes de telecomunicaciones, hay nodos que podríamos estudiar. También creo que es importante recordar que cualquier infraestructura esencial para el sistema tecno-industrial se alimenta actualmente de la producción de electricidad. Si un objetivo parece demasiado complejo, ¿por qué no atacarlo río arriba, donde hay menos vigilancia? Unos pocos transformadores eléctricos inoperativos pueden sumir a una gran ciudad en la oscuridad total de la desconexión (con todo lo que esto implica, en un momento en que todas las infraestructuras y la inmensa mayoría de las interacciones se piensan en términos de sistemas y flujos interconectados).

¿Y si estuviera lo suficientemente preparado para ir aún más lejos? Si tuviera la información de que en un momento dado, el lugar donde me encuentre iba a estar en la oscuridad, sin sistema de vigilancia, sin red, ¿qué podría hacer al respecto? ¿Qué preparación requeriría eso? Seamos honestos: somos muy pocos. Tal vez deberíamos concentrarnos más en las partes críticas de este sistema si queremos darle algunos golpes realmente dañinos.

No es mi propósito aquí decir que sólo debemos apuntar a los centros nerviosos de poder y que cualquier otro ataque no vale la pena. Al contrario. Cualquier ataque es bueno en sí mismo. Pero necesitamos saber exactamente lo que esperamos de él. Lo que traen, lo que no traen. Cuáles son sus efectos y limitaciones. Lo que producen y las posibilidades que abren

Esto me parece realmente necesario hoy. Si queremos volver a ser peligrosxs, si queremos volver a ser salvajes.

 

Notas (francés):
(1) brochure critique dérives méthode insurrectionnelle
(2) attaque coordonnée paris
(3) communiqué attaque coordonnée Grenoble
(4) antenne, je ne boirai plus de ton eau (article journal papier grenoblois)
(5) sur les effets d’une panne de courant

Notas castellano :
(1) El fanzine consta de 3 textos publicados en Fenrir, posteriormente traducidos al francés. En castellano, en los números 7, 8 y 9 respectivamente:
 « En lucha permanente contra la sociedad y los fantasmas de la política. Una crítica anarquista de algunas derivas del método insurreccionalista » Fenrir
« Sobre anonimato, reivindicación y reproducibilidad de las acciones ». Fenrir
« El autismo de los insurrectos ». Alfredo Cóspito

(3) Comunicado ataque coordinado Grenoble

(5) Los impactos de un ataque físico a la red eléctrica

[Traducción: ContraMadriz]

[en français]

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